(264) AL AMIGO CONVIENE TENERLO CERCA. AL ENEMIGO MUCHO MÁS.
El pequeño de los Toribio, mote con intríngulis porque nadie guardaba recuerdo del por qué se les llamaba así, era un chaval inquieto, que todavía llevando pantalón corto acertaba a pájaros en vuelo con su honda. Pronto se le quedó pequeño no sólo el Pueblo sino tam...
