Vidas paral·lelas a las de un plastidecor
lanosocerebro
Decía veeee y la oveja venia. Cinco minutos para empezar la función y oía mi voz como un huracán que se iba por sus orejitas recién salidas del embrión y sus bañitas que aun desconocía. Su lana tobita, reposaba sobre mi barriga caliente, y de...
