La frase más larga que jamás te han dicho
No paro de correr inquieto los caminos que la sombra de tus brazos graban ardorosamente en los pliegues de mi cerebro ínfimo y triste, adormecido y aturdido, rosado, amordazado, calmo y quieto, suspendido de las cuerdas que convierten nuestra ciudad en la marionet...
