Enjuagar a 30 grados, sin lejía
Llega un día, en el que le encuentras a la vida, la etiqueta con las instrucciones de lavado. Pero claro te pilla planchando, el asunto. Y de paso, mientras te ríes un rato por lo torpe que has sido, se te quema la prenda con la plancha. Se te prende, vamos. /
