Tumbas a carboncillo (I Parte)
Aún recuerdo tu bello rostro entre las sombras, la fuerza de tu mirada felina que enloquecería al mismo diablo. De piel pálida y cabellos azabache. Tu energía vital se apaga poco a poco, solo me queda esperar el final. Todo empezó con un romance de lo más pintor...
