LA VENGANZA IV (SI NOS VEN)
Cuando nuestros cuerpos se calmaron, ambos nos dejamos caer al suelo. Tomás me abrazó con fuerza y no sé porqué miré hacía el techo y en una esquina vi lo que parecía una cámara de vigilancia.- ¿Tenéis cámaras de vigilancia? - Le pregunté a Tomás.- Sí, Elba se empeñó...
