EL WERKRAM DE RALOK
Cuando Ralok cayó, sobre el negruzco polvo del desierto de Dursa, nadie lloró por él, porque era un ejecutor, una serpiente a sueldo de un tirano, un despreciable mofat. En ellos, en sus inmundos cuerpos de reptíl, en sus almas de furia, de ceniza, no cabía el hon...
