CAPITULO I: EL SABOR DE LA MUERTE (Parte 4 de 5)
Agitó la correa que guardaba en un cajón del aparador y Lana comenzó a dar vueltas sobre sí misma y a ladrar enérgicamente. La acalló con un gesto contundente de su mano que no llegó a tocarla. No era cuestión de que a aquellas horas de la noche despertase a los curi...
