La niña del montesori
Se acercó a la reja y me extendió los brazos, varias veces exclamó: "¡Dame la mano!", "¡Dame la mano!" Al principio sonreí ante su petición. Apresure el paso, y al reflexionar en su conducta, no pude evitar pensar que ya era algo tarde a pesar del encanto. La ni...
