CAPITULO I: EL SABOR DE LA MUERTE (Parte 5 de 5)
Al llegar a las puertas del edificio en estado semi ruinoso, comprobó que no hubiera nadie en recepción. A esas horas de la madrugada, el personal dejaba su puesto vacío con increíble facilidad, ya fuera para tomarse un café o para fumarse un cigarro. Nadie reparó en...
