Qué y Por Qué
Paré en un semáforo. Un hombre mayor, barbudo y desastrado pedía dinero a los coches detenidos. Yo tenía la ventanilla bajada. No tuve tiempo de subirla y el hombre se dirigió a mí. "Una moneda, por favor". Le di cincuenta céntimos. Él los aceptó complacido. Abrió ...
