Quídam, aka El Recoletor de Imprecaciones (X y XI, final)
X Apenas llevaba diez minutos en casa cuando el teléfono sonó. Y sonó de una manera que me era familiar. Más acelerado. Tenía que ser Helen. Era Helen. Quería que me acercara a su casa, su marido cogía un avión para San Francisco esa tarde y pasaría fuera unos dí...
