Lágrimas de risa, pérdidas de tiempo, pañuelos de seda...
No quiero seguir redundando una y otra vez en lo mismo. Pero es que llego a casa a las horas que llego..., y, en fin. Que termino por actualizar tarde, poco y mal, y es por lo mismo, siempre. La falta de tiempo. Ó, peor: el pasarme 8 horas diarias, más las dos y pico...
