Sí, bueno. Pero esto era para hablar de pollas ¿no?
Pues eso, que estamos que lo tiramos. Y aunque escondamos la mano recogemos lo tirado con ligereza, casi casi (pero no del todo) antes de que el guante caiga al suelo. Y, en definitiva, aquí estoy escribiendo. Pequeña resaca. No de esas grandes y abrumadoras resacas...
