Francisco Gordal
Decepción y alegría.
Nuestro hombre tardó un buen rato en asimilar lo que veía. Una mujer de las que el siempre había deseado en carne y hueso era algo que no se ve todos los días. Carolina le sacó de sus pensamientos: -Fran esta es Ana. -Buenas noches, pecosa. Gordal se enrojeció...
