(283) LA MALDITA REGLA DEL TREINTA Y LA MADRE QUE LOS PARIÓ.
Si me pongo a escribir, sentiré el impulso de hacerlo sobre la calor, porque todos mis últimos recuerdos están contaminados por esta sensación bochornosa que me afecta no sólo el movimiento sino también al pensar. Si escribiese sobre la calor, no dejaría de plasma...
