EN LA BOCA DEL LOBO
Aterrizaron, sin mayores incidencias. Un descenso suave y cadencioso. Agmed asintió con la cabeza, satisfechó, pues veía que las jóvenes manos de Sirtak se sentían seguras, a los mandos. El Cadel 1 supo, entonces, que el cadete no le fallaría. Descargarón las c...
