Cuando mi psicoanalista me echó a puntapiés de la consulta...
se me rompió la muñeca. me refiero a que se me rompió no la muñeca ósea, sino la de jugar. Me quebró. Quebró mi vida. No, no os lo podéis imaginar. Se había vuelto loco. Un monstruo. No vayáis nunca a la consulta de un psicoanalista. La tan mentada transferencia es u...
