El bar de Manolo
La quimérica inquilina
Llega todas las tardes hacia las 7 al bar y se pide una caña. Siempre se sienta en la silla alta de la esquina, frente al espejo. Parece que se citara consigo misma para desahogarse. La segunda vez que vino, hará ya dos meses, me acerqué para ofrecerle una croqueti...
