La T es el martillo del abecedario
Controvertido, genial. Rocambolesco, absurdo y, a la postre niño pijo, pero también divertido, chispeante. Leer sus greguerías es siempre sorber poemas en versos muy cortos, antes de que nadie hablara de micropoemas, haikus y demás zarandajas (nota: un tal Losantos a...
