Capítulo IV: ¡La verdad os hará libres!
Cada vez que me hospedo en alguna habitación del longevo castillo seguntino se repite el mismo sueño. Conduciéndome a una estancia donde aparece ella llorando amargamente. Repitiendo incesantemente entre sollozo y sollozo: ¡Que la luz me conduzca hacia ti! Mostrándos...
