El día en el que descubrí que soy una mala pécora
La pescadilla que se muerde el vómito
Si soy una mala pécora no es por gusto. Que, con el tiempo, le haya cogido el gusto, ya es otra cosa. Si soy de pensamiento soez, de mirada afilada y sanguinolenta y de verbo envenenado; si corre por mis venas odio en forma de sangre, no es mi culpa: son ellos. De...
