CAPITULO I: EL SABOR DE LA MUERTE (Parte 1 de 5)
Sus manos delgadas temblaban sobre su regazo. ¿Cómo no iba a temblar? Su amante, una mujer mucho más joven que él, de abundante melena negra azabache y con ojos turquesas como el mar, apenas contorneados por algunas leves arrugas de expresión cansada, acababa de pedi...