Cuando no queda nada por llorar
Es el aplauso que recibe en la vida que va perdiendo con cada inhalación, quedará atrás el maleficio de la unión, ese antro del escabroso matrimonio. Suplente creyó de alguien que nunca supo, amilanarse fue su rutina, no hubo treta, ni descanso, el grito fue su p...
