Martes 30 de diciembre de 2008
Todavía era de noche cuando he salido de casa, no hacía frío y me he cruzado con un señor de unos 40 años, muy elegante, que se tambaleaba elegantemente con un vaso ancho, vacío, en la mano. Un montón de taxis en la parada y una señora con pinta de señora normal...