Un botón de nácar perdido. El tacto de su piel. Y tantos aniversarios...
Durante años, he llevado un botón de nácar en el monedero. Pequeño, del tamaño de una peseta antigua de aluminio, de una moneda de un céntimo de euro. Blanco. Se cayó de su sitio, mi vestido de aire ibicenco, tal día como hoy hace doce años. Lo guardé en el bolso, es...
