DEL BLOGGER (IX): DE CLÉRIGOS, LAICOS Y EREMITAS
¿Por qué entré al Seminario? Es verdad que el párroco de mi pueblo había visto en mí cualidades que quizá favorecían una eventual vocación al sacerdocio: un sentido religioso profundamente arraigado, una seriedad escasamente acorde con la edad adolescente, una intele...
