Categoría: Cómics
15 Febrero 2007

El cómic, al igual que el cine o cualquier otro medio de comunicación para las masas, ha servido para uno u otro bando como perfecto difusor de propaganda política. Basta con poner los rasgos de quien tenemos al otro lado de la barricada para que sean asimilados como el súper-villano que quiere destruir el mundo pero que evidentemente será frenado por el héroe de la función, que acabará por alzarse como ganador invicto de la batalla por el control del mundo y de las “libertades” a pesar de haber utilizado métodos similares para tal finalidad. Pero esto poco importará, ya que el lector irremediablemente se sentirá atraído por el heroico defensor que irremediablemente y de manera subliminal acaba de cambiar su inclinación política.
Es bien sabido que los grandes malvados no pueden matar poco, no han de ser viles raterillos a los que se les escapa una bala y liquidan al transeúnte de turno, para eso ya está la policía y no merece la pena hacer un cómic de policías en el mundo de los superhéroes. Otros que tampoco acaban triunfando en el inconsciente colectivo son los que utilizan una maldad sin límites al estilo de Galactus, que se merienda planetas enteros sin tener ningún tipo de remordimientos, esto los hace inhumanos, y de difícil aceptación para el lector que nunca llegará a creer tanta maldad. Así que el termino medio que mayor pavor y a la vez mayor admiración desprende es el super-villano nazi.
Las grandes editoriales de cómics de superhéroes siempre lo han tenido claro, el mal ha de tener cara de nazi, ha de lucir su simbología y predicar su credo de totalitaria dominación aria del mundo, esto le hará más creíble y a la vez también mucho más temible. Sin lugar a dudas, durante la Segunda Guerra Mundial estos personajes jugaron no sólo el importante papel propagandístico que comentaba antes, sino también una intrínseca empatía con quien leía el capítulo de la semana, lo que llevó a los editores a sacarle aún mayor tajada al asunto una vez acabada la guerra, de manera que los enemigos del pueblo americano no eran solamente los malvados comunistas sino el enemigo nazi que con anterioridad ambos habían abatido en el campo de batalla.

Lejos quedan las ansias de poder de Cráneo Rojo, súper enemigo de otro fascista (Sólo que esta vez encubierto) que era el Capitán América y que durante su primera época se dedicó a sacudir a todas las hordas nazis, ya fuesen miembros de las SS, mutantes o viles monstruos creados por el Menguele de turno para hundir a las tropas aliadas. El mismo Namor, se las tuvo que ver en más de una ocasión con los amigos del III Reich, atacando submarinos y desviando torpedos que disparaban Merrano y sus colegas del Súper Eje (Nazi). John Byrne creó una de las mejores obras de súper-villanos nazis, teniendo al Submariner como salvador de la humanidad del terror ario con una de las mejores malvadas (Quizás tan sólo superada porElsa en el cine) que se han creado para el cómic y que se enfundaba como nadie un estupendo traje de las SS, consiguiendo de esta manera una de las mejores series realizadas de Submariner.
No sólo Marvel ha sabido aprovecharse de los hipnóticos símbolos nazis, otras editoriales de cómics como Dark Horse hicieron lo mismo. ¿Quién podía ser el mejor enemigo de un personaje como Hellboy? Evidentemente un nazi sin sentimientos, así que Mike Mignola acertó al crear a Kroenen, quizás el nazi más enigmático que se ha dibujado para el cómic, el hombre sin rostro cubierto de cuero, aspecto que sin lugar a dudas supo aprovechar Guillermo del Toro en la adaptación cinematográfica, destacando de mayor manera la faceta sado-maso del personaje al dotarlo de aún más cuero que el Kroenen dibujado por Mignola.
DC contaría entre sus filas le malhechores nazis con el Capitán Nazi, enemigo del Capitán Marvel, que al menos a mi juicio nunca llegó a fraguar, pero que tenia su punto kitsch que no dejaba de hacerlo atractivo a los ojos del lector o el Barón Blitzkrieg, personaje también enigmático al igual que Kroenen, y que su vestimenta a medio camino del caballero de la Edad Media y superhéroe le aportaban también un inquietante y curioso aire kitsch de lo más tronchante.
De entre todas las estanterías en las que he tenido que hurgar y las webs que he visitado para documentar este post, no he encontrado ni un solo superhéroe nazi, algo que por otro lado no me extraña, recuerden el jaleo que se organizó con la edición del Hitler = SS de Vuillemint y Gourio, pero les tengo que reconocer que me habría hecho gracia, encontrarme a un súper-ario repartiendo mamporros entre los aliados, aunque tan solo fuera por incorrección política, pero claro no me veo a los de la Marvel en esas guisas.
Enlaces a las anteriores entregas de “Los Exploits del Holocausto” en Condiciones Adversas:
- Pulp Nazi (Los exploits del Holocausto I)
- Cine Nazi (Los exploits del Holocausto II)
- La simbología nazi en el rock (Los exploits del Holocausto III)
- Hitler=SS, Los versículos satánicos del Holocausto.
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18 Diciembre 2006

Esta mañana, me he quedado de piedra cuando me han entregado un ejemplar del periódico 20 Minutos y he comprobado que habían dedicado su portada a Daniel Clowes. No es habitual que la prensa española dedique páginas y mucho menos portadas para hablar de cómics y en este caso, tratándose de cómic “Adulto” casi podría considerar de histórica la portada de hoy. Evidentemente, el lector de un diario gratuito como el 20 Minutos, acostumbra a ser en muchas ocasiones mucho más joven que el de periódicos de pago y quizás por ello se puedan permitir lujos como este, pero a pesar de ello, yo es la primera vez que veo algo así en la prensa española.
El motivo para la publicación de tan interesante portada, no ha sido otro que la sobada lista que se dedica a repasar las mejores obras culturales del año: cine, literatura, televisión... Y en este caso los mejores cómics, para lo cual los redactores del 20 Minutos, se han dedicado a encuestar a una serie de “personalidades” del cómic español, desde editores a guionistas o dibujantes y el resultado a sido bastante claro, la mitad de los ocho encuestados ha respondido que “Ice Haven” de Clowes ha sido la mejor obra a nivel internacional.

En el apartado de mejor cómic nacional, las respuestas han sido algo más dispares, siendo el dibujante Keko y su obra “La casa del muerto” el más votado (han coincidido sólo dos personas) El resto de las votaciones han sido repartidas a Calpurnio, Juanjo Sáez o Mauro Entrialgo.
No dudo de la calidad de “Ice Haven”, Daniel clowes es uno de los mejores historietistas que hay en el panorama comiquero a nivel internacional, aunque yo siga considerando “Como un guante de seda forjado en hierro” como su mejor obra y si tuviese que escoger el mejor cómic editado en el 2006, sin lugar a dudas me quedaría con la edición completa de “Agujero negro” de Charles Burns. Y ustedes, ¿Se apuntan a elegir el mejor cómic del 2006?
Entrada al artículo de los mejores cómics del año en la edición digital de 20 Minutos, aquí.
“Agujero Negro” en Condiciones Adversas, aquí .
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13 Diciembre 2006

Históricamente el noveno arte ha estado siempre vinculado al público masculino, desde el proceso de creación hasta el consumidor final todas las manos que acostumbraban a pasar por un tebeo eran de hombres. Algo que siempre ha llamado mi atención ya que -al menos durante el siglo XX- en el resto de las representaciones artísticas, la mujer siempre ha formado parte sin ningún tipo de distinción y sin llegarnos a sorprender por que una novela estuviese escrita por una novelista o que quien hubiese sostenido los pinceles para pintar un cuadro hubiese sido una mujer. Si bien es cierto que durante mucho tiempo la vinculación de la mujer con las artes plásticas o cualquiera otro concepto de representación artística y que conllevara a no dedicar la totalidad del tiempo a los cuidados de la chiquillería era poco más que mal visto, pero a pesar de ello me sigue intrigando la poca voluntad del grueso de la población femenina para adquirir un cómic.
El mercado siempre ha tenido una cierta culpa en ello, ya que siendo los autores masculinos, vomitaban en las viñetas aquello que realmente les satisfacía, llenándolas de hombres hiper hormonados que a base de golpes y acción salvaban una y otra vez el mundo de los villanos. De manera que se sectarizó el mercado creando una gama (minoritaria) de tebeos concebidos por y para mujeres, siendo la barcelonesa Purita Campos con su cómic “Esther y su mundo” la punta del iceberg de este reducto comiquero, destinado a jóvenes muchachas de alegre despertar hormonal; Que visto con el paso de los más de treinta años que separan las primeras publicaciones puede llegar a resultar kistch pero invito a cualquiera a que repase alguno de estos volúmenes, para comprobar que a día de hoy la podemos interpretar como reducto de costumbrismo minimal de necesaria recuperación para entender la evolución del cómic español. Al lado de los cómics de Esther comenzaron a llegar otros que engrosarían el listado de tebeos con orientación femenina y que engrosarían la Serie Azul de la editorial Bruguera, pero que a ninguno de ustedes, hombretones de pro, se les ocurriese en ningún momento salir a la calle y leer en el banco de un parque público alguna de estas obras, por que hubiesen vivido la represión de la sociedad machista que les habría tildado, cuanto menos, de maricones.

Por suerte, todo cambia y tiende a la normalización, y si bien hoy día la paridad entre los lectores de tebeos dista mucho de ser una realidad, tengo que reconocer que se han subido al carro muchas más mujeres de las que había hace unos años atrás. Sin lugar a dudas el fenómeno Manga ha tenido mucho que ver en ello, al menos si tenemos en cuenta como atraen los salones del Manga y demás acontecimientos del cómic nipón a las muchachas que se disfrazan y viven la fiesta como auténticas protagonistas. Pero no me dedicaré a hablar de mangas, ya que es un campo que desconozco y podría contar con los dedos de una mano los ejemplares que del país del Sol naciente han caído en mis manos para leer. Pero por otro lado, me he dado cuenta de la irrupción en el panorama comiquero de grandes autoras gráficas que se dedican a ir mucho más lejos de los idilios de Esther, invitándonos a entrar en sus particulares mundos, atormentados en algunos casos y vitalistas en otros, pero siempre interesantes, algo que tendríamos que interpretar como una auténtica revolución cultural en el seno del noveno arte. Ahí quedan las fantásticas ilustraciones del Irán de Marjane Satrapi, en su obra Persépolis, donde nos muestra mejor de lo que podría hacerlo una monumental enciclopedia histórica los acontecimientos en los últimos treinta años, desde la caída del Shá y la llegada de los Ayatolás hasta la actualidad, siempre narrado en primera persona y haciéndonos cómplices de la historia en la que nos guía la siempre hiperactiva autora-protagonista.
Si bien Marjane Satrapi es hoy por hoy el máximo exponente de autoras de cómics gracias a su poderosa calidad narrativa, apariciones en suplementos dominicales, exposiciones y premios (Satrapi ganó el premio a la mejor obra en Angouleme), existen otras mujeres que están ganando enteros en el mundo del cómic y especialmente en un campo tan arisco para las artistas femeninas como lo es el cómic underground. Entre ellas, destacaría la obra de Debbie Drechsler, la autora norteamericana que mediante un trazo que roza el feísmo, logró despertar un tremendo mal royo en mi interior tras leer su obra “La muñequita de papá” una pequeña joya del cómic en el que agarra el corazón del lector y lo estruja hasta conseguir pararlo. Pedofilia, incesto, violaciones a menores... un brutal golpe al seno de la familia narrado con asombroso pulso y demostrando que no toda etapa infantil pasa por jugar con muñecas y ser princesas.

Phoebe Gloeckner, es otra artista norteamericana que me fascina, especialmente por su precisión y detallismo en el dibujo, viviseccionando no sólo el alma de sus personajes sino también su anatomía, abriendo su carne y dejando a la intemperie sus huesos y también sus penas. También sería de recibo añadir a la lista a Alison Bechdel (estén atentos a su blog) Lesbiana militante, que mediante una narración autobiográfica nos acerca a los entresijos de su divertida vida, aportando un relato costumbrista realmente interesante.
Mi último gran descubrimiento en el cómic de autoras es Ruth Gwily, pintora, ilustradora y como no comiquera con un estilo realmente impactante, simplista a primera vista pero que esconde un sinfín de historias en cada viñeta que piden a gritos ser analizadas con especial mimo, los traumas de la adolescencia, la soledad, la exclusión social... todo tiene cabida en su particular mundo, sin lugar a dudas una autora a la que tendremos que estar muy atentos y esperar con verdaderas ganas que se edite su obra en España.

La editorial Glenat ha recopilado algonas de las obras de Purita Campos, “Esther y su mundo” y "Gina"
La obra de Marjane Satrapi, está editada en España por Norma Editorial.
Drechsler, Gloeckner y Bechdel están editadas por La Cúpula.
Web oficial de Phoebe Gloekner, aquí.
Web oficial de Debbie Drechsler, aquí.
Blog de Alison Bechdel, aquí.
Web oficial de Ruth Gwily, aquí.
Cómics para chicas, durante los años 50 y 60 (Colección Susana), aquí.
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3 Noviembre 2006

Reconozcámoslo, la evolución natural de los cánones estéticos a dado un nuevo paso de gigante, la delgadez enfermiza de Kate Moss y demás modelos generacionales ha quedado desfasada y llamada a sucumbir en breves momentos. Se acabaron los rigurosos regimenes alimenticios, los cuerpos esqueléticos y faz cadavérica. Siguiendo un proceso claramente natural, el siguiente paso al desprendimiento de la grasa es el desprendimiento de la carne, algo de lo que la industria no ha tardado en darse cuenta y ha empezado a atacar con toda una legión de zombis. El muerto viviente chic o la re-resurrección del mito de Lázaro ya está aquí.
Alejándose de los musculosos zombis caribeños de ojos blancos de Tourneur, el zombi del siglo XXI, es el despellejado no-muerto de Romero, el mismo que invade el mercado y el nuevo referente estético a seguir. De ello han empezado a tomar buena nota no sólo las nuevas versiones de clásicos del tema en el cine sino campañas publicitarias como la de Esatpak que se dedica a vender modelitos y bolsos para niños bien que van de duros y con los bolsillos bien inflados, donde apreciamos que no son guapas o guapos modelos quienes se dedican a vender el producto, sino decadentes seres, muertos en vida de un inminente apocalipsis en el que solo este ser verdaderamente evolucionado tiene cabida.

Otros que también han incorporado la estética zombi a sido Marvel Comics, reinventando toda su legión de superhéroes, a los que tras la llegada de un terrible virus, se convierten en malvados zombis con los ojos fuera de sus cuencas y cuerpo fileteado. Además para más morbo, esta nueva dimensión de Marvel a acertado al incorporar al veterano Arthur Suydam a los pinceles, lo que otorga un aire, si cabe, aún más decadente a una historia en la que se recrean los clásicos Marvel con unos personajes que no sólo son zombis sino también unos auténticos cabronazos o lo que es lo mismo la delicia para cualquier comiquero que siempre quiso ver a Peter Parker como una bestia parda y no como el ñoño que decidió inventar Stan Lee.
En USA, los comics de Marvel Zombies, están causando furor, ya se han editado cinco comicbooks en los que parecen no dar tregua, en España tendremos que esperar un poco a que se editen y según a afirmado Panini, los cinco tebeos serán recopilados en un solo tomo. Mientras espero a ver esta lujosa obra del futuro, marcho a ver Ben Hur, y recrearme con la escena de los leprosos para comprobar que el renacimiento del zombi no ha sido más que un parto largo pero que de alguna manera siempre ha estado aquí.
servido por unabomber
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26 Octubre 2006

Me he podido escapar durante unos minutos a ver la exposición que sobre la obra de Josep Escobar, realiza el Museo de Mataró y me he encontrado con una muestra modesta y sencilla pero altamente interesante sobre el que fuese uno de los dibujantes de cómics más importantes durante varias décadas en España y me he alegrado a comprobar que aunque sean pocas las ocasiones, los museos también tienen en cuenta la cultura popular.
Cualquier lector de cómics que se precie y tenga una edad que ronde la treintena, a buen seguro habrá crecido leyendo a la Escuela Bruguera, de la editorial insignia de la narrativa popular y de cómics “infantiles” durante los años 70 y 80 en España. Quien durante esa época no hubiese tenido un álbum de Súper Humor en sus estanterías, seguramente hoy no sabrá quienes son Robert crumb o Charles Burns, yo prácticamente aprendí a leer con aquellas obras que en su momento consideré infantiles, pero que gracias a esta exposición, he podido descubrir, que al menos en el conjunto de la obra de Josep Escobar se escondía un trasfondo altamente crítico con los malos tiempos en los que le tocó vivir. Así pues he redescubierto a sus personajes como auténticos anarquistas en una época en la que estos eran encarcelados o bien pasados por el garrote vil.
He visto a Carpanta como un auténtico libertario, decidido a vivir en el extrarradio de la ciudad, para así no haber de sucumbir a las normas de la masa, además de ser una claro ejemplo y a la vez crítica de las situaciones de hambruna que se vivieron en la posguerra.

Zipi y Zape, representaban la más clara burla a la autoridad, una clara reivindicación de la libertad plasmada en dos personajes dueños de un futuro inminente que no podía verse sometido a los deseos de su decimonónico padre. O la misma Petra, quien reflejaba mejor que muchas obras literarias a la figura de la inmigración interior que sacudió España durante los años 50 y 60. Petra era una criada inteligente y carismática que había abandonado su humilde lugar de origen para buscar un futuro en la gran ciudad, allí servía a una familia de medio-burgueses decadentes, pero prepotentes con Petra, quien a pesar de todo siempre era ella quien les sacaba las castañas del fuego.
Tras salir de la exposición, he visto en la obra de Josep Escobar un trasfondo rabiosamente moderno y digno de ser recuperado. Hoy también existen Carpantas libertarios que viven ocultos en la sombra o Zipizapes decididos a no sucumbir ante un sistema idiotizante o a la misma Petra tan solo habría que cambiarle el color de la piel para poder recordar que hoy, gracias a la inmigración, los pobres también tenemos criados.
Por si a alguien le interesa, he pasado por el escaner el programa de la exposición. Está en catalán, pero seguro que ustedes que son hombres y mujeres de mundo lo entenderán sin ningún problema.
servido por unabomber
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16 Octubre 2006

En una ocasión leí un artículo titulado “Mortadelo somos todos” el discurso continuaba por otros derroteros que ahora no recuerdo exactamente, pero no podía llegar a ser una expresión más precisa. No somos pocos quienes hemos crecido releyendo a Francisco Ibáñez, quienes hemos visto como en este país de pandereta con aires de grandeza, aparecían botijos justo en el momento de desplegarse los paracaídas, o que chorizos, morcillas y demás embutidos colgaban en las paredes de las oficinas de los servicios de inteligencia.
Todo esto viene a cuento por que mientras hurgaba entre las estanterías de casa con la intención de realizar un futuro post con los mejores cómics que he leído, me he topado con el ejemplar de Mortadelo y Filemón en el que se incluía la historia larga titulada “Los Monstruos” y donde aparecían los principales personajes de películas de terror de la Universal: Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia... todos saltando de una viñeta a otra por obra y gracia de Profesor Bacterio. Me he llevado una grata sorpresa al reencontrarme con este trabajo que durante mi infancia consideré una auténtica obra maestra y me he jactado de conservarlo aún con una salud envidiable teniendo en cuenta que se trata de una edición de 1978.
Lo he reservado dejándolo en un lugar más accesible, con la intención de volver a releerlo algún día y con la convicción de que aunque, muchos años más tarde haya descubierto a Alan Moore, Robert Crumb o Charles Burns, Mortadelo y Filemón contra los monstruos continuará estando entre los mejores cómics que he leído nunca.
servido por unabomber
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13 Octubre 2006
Me reconozco como un obsesivo buscador de listas. Cuando me acerco al kiosco y veo cualquier revista en la que se repasa alguna estupidez a modo de lista, donde se numera en orden decreciente los mejores discos de la historia, las mejores películas de terror de los 80 o aunque sea los mejores pinchos de chorizo del siglo XXI, no me resisto a meterme la mano en el bolsillo y acoquinar la cantidad que me solicita mi risueño librero. Puede parecer estúpido seguir con tanta pasión listados que acostumbran a ser repetitivos o que en algunas ocasiones carecen de interés, pero por el contrario me recompensa con una lectura rápida y aleatoria a más de descubrir siempre pequeños secretos del mundillo. 
Si esto lo explico es evidentemente por algún motivo, y la razón que me ha llenado de júbilo no es otra que el descubrimiento con el que me acabo de encontrar en la revista Raw, donde aparecen unos impagables listados de los mejores cómics de los últimos cinco años, otro de los mejores de la historia y el más interesante, donde los propios dibujantes y guionistas (básicamente norteamericanos) se dedican a repasar las mejores obras de sus colegas, de manera que por allí desfilan las firmas de Art Spiegelman , Neil Gaiman, Frank Miller, Alan Moore... todas ellas interesantes ya que no son redactadas por fans, lectores o críticos del medio, sino por quienes están dentro del meollo y teóricamente más y mejor se enteran del tema.
Los nombres que más aparecen en los “Top Ten” de todos estos autores son los de Robert Crumb y Will Eisner, lo que demuestra una vez más quienes son los mejores creadores de cómics de los EEUU, autores que a su vez también reseñan trabajos de sus compañeros, demostrando una gran sensibilidad y (evidentemente) buen gusto para reflejar las obras que más les gustan. El listado de Crumb debería ser el canon obligado de cualquier comiquero que se precie, por allí están Peter Bagge, Charles Burns, Gilbert
Hernández... Como nota curiosa, me he encontrado con que entre los mejores cómics de Will Eisner, figura el Torpedo 1936 de Bernet y Abulí, del cual habla como una revelación, entre otro de los muchos piropos que dejó caer el maestro norteamericano.
Denle un vistazo, merece la pena, no sólo como curiosidad o para aprender más sobre el noveno arte, sino para conocer con mayor profundidad a los autores que sin lugar a dudas acaban siendo aquello que leen.
- Listado de la revista Raw aquí.
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27 Septiembre 2006

El mito del Rey Arturo, ha sido revisado en numerosas ocasiones ya fuese en el cine o en la literatura. Quizás, la revisión más acertada, fue la que nos ofreció John Boorman en “Excalibur”, donde la esencia épica y los conflictos de palacio cobraban cuerpo en una de las mejores películas de los 80, y a pesar de los excesos argumentales nos ofreció un relato adulto y perdurable en la memoria de cualquier espectador.
Los Monty Python, ya habían ofrecido antes su peculiar versión, donde como siempre no dejaban títere con cabeza. Y más recientemente pudimos ver la explosiva y vacía versión del mito que la factoría Bruckheimer en “El Rey Arturo” e incluso la Disney llegó a hacer una peculiar versión del personaje. Fue quizás en la reinterpretación literaria de Mark Twain “Un yanqui en la corte del Rey Arturo”, donde se pretendió llegar algo más lejos, aportando elementos de la ciencia ficción a una historia tan trillada como esta.
De todas las versiones, adaptaciones o reinterpretaciones que del mito se han hecho, sin lugar a dudas, la mejor y más arriesgada de todas ellas fue la que realizaran Mike W.Barr y Brian Bolland para el cómic de la DC titulado “Camelot 3000”, que editados en una serie de comicbooks de nueve números, repasaban la mitología artúrica convirtiéndola en una verdadera obra de ciencia ficción, situada en pleno año 3000 y con la población mundial acechada por unos temibles alienigenas que no dudan en lo más mínimo en destruir todo aquello que se les ponga de por medio, para así conseguir sus planes de dominio. Motivo por el cual el Rey Arturo vuelve de la tumba para liberar a la humanidad reconvertido en un claro ejemplo de superhéroe al más claro estilo DC y decide buscar por todo el mundo a las reencarnaciones de los caballeros de la Mesa Redonda.

El mérito más importante de la obra es el guión de Warr, ya que ante un planteamiento tan aparentemente infantil consigue dotar a la historia de elementos propios del cómic adulto. Los personajes son tratados con una profundidad pocas veces vista en un tebeo de superhéroes y consigue momentos de intenso dramatismo, bien sea en la acción como en la vertiente más psicológica de los personajes, siendo tratados con sumo virtuosismo temas tan espinosos para un cómic aparentemente juvenil como el lesbianismo (Tristán, se reencarna en el cuerpo de una mujer y sigue enamorado de Isolda) o el adulterio.
Sin lugar a dudas uno de los mejore cómics de superhéroes publicados durante los ochenta y que hoy no he podido resistir la tentación de repasar otra vez con la esperanza de tener tiempo para leerlo de nuevo.
servido por unabomber
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