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No permita que sus hijos lean este blog!!! Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.

Categoría: Relatos

3 Febrero 2008

TREPANACIÓN


Hace horas que entré en la cama. Aún debe de ser negra noche y a mi alrededor debería existir un silencio sepulcral, pero algo me ha despertado. Algo chirriante se ha apoderado de mi cerebro, pienso que se despertarán todos los vecinos ante semejante escándalo. Debo levantarme de la cama y parar el ruido pero no puedo. Permanezco postrado a la cama. He de relajarme, quizás sea el estrés de la situación lo que me impida poner los pies en el suelo. Analizaré la situación con detenimiento, pondré atención al ruido que me incomoda. Acabo de identificarlo, se trata de un taladro, cuyo sonido se multiplica por mil con el eco de las paredes y lo peor es que cada vez noto el sonido más próximo a mí, como si alguien estuviese acercando una broca a mi cabeza. El terror a acabado por paralizarme, no puedo mover ninguna parte de mi cuerpo y acabo de notar como la broca se enreda con mi pelo. Noto dolor al arrancarme los primero mechones. Se me acelera el ritmo cardiaco, me estoy hiperventilando y empiezo a asfixiarme. Sudo y me empapo, noto la humedad por todo mi cuerpo paralizado. Me arden los pulmones y pienso que en cualquier momento vomitaré el corazón. La broca comienza a rasgar el tejido capilar, la noto vibrar con fuerza al perforar el cráneo, huelo la carne y el hueso quemado y solo deseo que acabe rápido, que hurgue en el cerebro para poner punto y final a mi sufrimiento.

He pasado a un segundo plano. Veo mi cuerpo estirado en la cama, inmóvil, rígido, como en un aparente estado de rigor mortis, por lo que deduzco que debo haber muerto. Continúo oyendo el taladro. Miro alrededor y todo parece estar en calma. La luz de la luna ilumina algunos muebles que desprenden bellas sombras, algo que contrasta con el terror de saber que estoy siendo trepanado. Pero no veo el objeto de mi tortura, tampoco siento dolor, pero sí mucho miedo, pánico a poder sentir dolor.

He vuelto a descender. Estoy dentro de mi cuerpo. El ruido no cesa pero continúo con vida. He logrado abrir los ojos y los reflejos de la luna continúan haciendo bella la habitación. Ya no siento presión en el cráneo y ya nada estira de mi pelo. El ritmo cardiaco ha descendido y recupero la respiración. Creo tener ya el control de mi cuerpo. Salto de la cama, estoy empapado, nervioso y si me viera comprobaría que estoy pálido y muerto de pánico. A pesar de todo aún no he conseguido despertarme del todo y vuelvo a aterrorizarme al comprobar la insistencia del sonido. Giro la cabeza y no veo a nadie, respiro hondo y compruebo que los niños se han despertado y que su llanto era el sonido que trepanaba mi cerebro. Me levanto.

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13 Septiembre 2007

EL FRACASO DE LA UTOPÍA

T.S. fue siempre la oveja negra. Nació en el seno de una adinerada familia de empresarios, aunque siempre se mostró distante a los negocios de sus progenitores. Prefería vivir a espaldas de la realidad, de manera que llegó a crear su propio micro-universo. Al acabar el instituto, T.S tenía claro que quería ser actriz, vivir como ella misma decía: a su manera, sin depender de nadie y con total libertad. La noticia no sentó nada bien a sus patriarcas y la presionaron para que se apuntase en una reputada universidad para estudiar económicas, al fin y al cabo ella podría dirigir en un futuro los negocios familiares. En medio del tira y afloja que supuso decidir el futuro de la niña, se llegó al acuerdo de que T.S. estudiaría económicas con la condición de que una vez acabada la carrera sus padres le concedieran una año sabático, durante el cual se dedicaría a viajar.

T.S. decía que no podía más, no soportaba el capitalismo y lo tildaba como un sistema represor que castraba al Ser Humano. El último año de carrera lo pasó a caballo entre la universidad y una casa okupa, donde todos sus habitantes eran antisistema o alternativos como a ellos les gustaba llamarse. Organizaban fiestas y realizaban charlas para hablar de lo mal que estaba el mundo, pero T.S. nunca dormía en la casa okupada, no había calefacción ni agua caliente y sus largas rastas, que eran la envidia de toda la comunidad okupa, necesitaban un cuidado especial. Así que todas las tardes desertaba de la casa okupa y marchaba a su cálido hogar para proporcionar nutritivas lociones a su cabello.

En el momento en que consiguió tener en sus manos la diplomatura, T.S. exigió que se le recompensara con su año sabático prometido, ante lo que no encontró ningún impedimento, el bolsillo de papá era inagotable, así que el patriarca obedeció ante la premisa de su hija. T.S. marcó la trayectoria de su viaje iniciático (Así lo llamaba ella). Decidió marchar a Sudamérica. Su primer destino fue Nicaragua, en un campo de trabajo regido por una O.N.G. La estancia valía un ojo de la cara pero era lo más “in” que se podía imaginar, aunque pronto se cansó y marchó haciaChiapas con la intención de escuchar en directo a Marcos. La experiencia en el campo de trabajo la había curtido, y desde ese momento sólo pernoctó en los mejores hoteles, limpios y ordenados, como a ella le gustaban, mientras que por el día se codeaba con la élite izquierdista de la zona, con quienes coreaban cánticos revolucionarios, mientras T.S. apretaba fuerte la Visa Oro que le permitía semejantes lujos. Tras visitar Cuba y Venezuela, T.S. pensó que debía poner orden a su vida y marchó a La India, donde buscó en la meditación y el orden cósmico. T.S. se convirtió en una auténtica jipi, de preciosas rastas y ropa ancha.

El año sabático llegó a su fin y marchó cual hija pródiga a casa de sus mentores, que la recibieron con los brazos abiertos. La muñequita de papá había llegado, y todo volvía a estar en orden. Dos años más tarde, T.S. se casó con un compañero de la universidad, como todo en su vida era súper-jipi celebró el bodorrio en Ibiza, dando un sonado banquete en la misma cala en la que se casó Nina Hagen en 1987. T.S. era diferente a todos, era súper especial y la más jipi que nadie hubiese conocido nunca, así que acudió a la ceremonia ataviada con un holgado vestido blanco ibicenco que había creado en exclusiva un prestigioso diseñador de moda.

T.S. la súper-jipi vive hoy en un precioso chalé con inmensa piscina, todo pagado a golpe de talón por papá, y se dedica a hablar con sus amigas del club de tenis sobre sexo tántrico, yoga, las virtudes de la alimentación macrobiótica, las bondades de la marihuana y la necesaria revolución de las clases más desfavorecidas, aunque aún hoy, cuando aparece este tema continua apretando fuerte la Visa Oro que le regaló papá.

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7 Enero 2007

LOLA, LA MUÑECA INFLABLE

Durante una larga temporada, estuve trabajando con un tipo al que llamaré J.C. Un hombre de tez huesuda, casi cadavérica rematada por un bigotillo que le asemejaba a Lee Van Cleef. J.C. Superaba con creces el meridiano de la cincuentena y desde hacía más de treinta años vivía en casa de un hermano. Carecía de amigos y tras el trabajo consumía su vida fumando Ducados y bebiendo vino, sentado frente a una gastada mesa de Fórmica en el bar que había enfrente de su casa.

J.C. Decidió poner fin a su soledad comprándose una muñeca inflable. La adquirió por correo, tras ver un anuncio en una revista pornográfica. Así que tan pronto como la tuvo entre sus manos se convirtió en su amiga inseparable, llegándole incluso a ponerle un nombre, Lola. Cada vez que la presión arterial se concentraba entre sus piernas, J.C. Vaciaba sus pulmones en el cuerpo de Lola, esta cobraba vida y obedecía sin rechistar todas las órdenes de su amo, pero la relación de J.C. Con Lola, llegó a convertirse en enfermiza cuando nos explicaba que ya no sólo la utilizaba para aliviar su próstata, sino que también la lavaba, la peinaba e incluso hablaba con ella. Lola era su única compañera y su fiel esclava a la vez, de manera que la obsesión de J.C. por su muñeca le llevó a perder la cabeza. Ambos salían juntos a la calle, paseaban y la sentaba a su lado en el bar. Pronto J.C. se convirtió en el hazmerreír del barrio, los chavales le perseguían para burlarse de él, y la gente mayor cambiaba de acera cuando le veían acercarse cogido al brazo de su amada Lola.

Lola y J.C. llevaban dos años de relación ilícita, nunca le importó lo que dijera la gente de él, incluso su hermano llegó a echarlo de casa, tuviéndose que hospedar en una cochambrosa pensión en la que poco importaba si el inquilino vivía con una muñeca inflable o con un perro mientras pagase religiosamente a fin de mes. Una de las pocas posesiones de J.C. era un pequeño Aixam, un vehículo que le permitía desplazarse por la ciudad, siempre en compañía de Lola, a la que llevaba a la playa, a la montaña y allá donde él considerara que se podía encontrar bien.

Una tarde de julio, J.C. y Lola regresaban de la playa. Quizás el sol hirió los ojos del conductor, este perdió el control del coche y se empotró contra un árbol. Fue un accidente estúpido, casi diría que ridículo, J.C. se rompió el cuello y murió en el acto. Una gran muchedumbre se concentró en el lugar del accidente y empezaron a murmurar e incluso algunos a reír cuando comprobaron que como acompañante de la víctima había una muñeca inflable vestida como una cría de trece años. El golpe contra el árbol, hizo que se rompieran algunos cristales del coche, clavándose en la carne de J.C. de manera que su sangre salpicó el cuerpo de Lola y por un momento algunos de los que vieron el accidente, pensaron que la muñeca inflable había cobrado vida y que la sangre brotaba de su vacío cuerpo de plástico. Algunos, aseguraron que la sangre era suya y que de sus ojos caían lágrimas cristalinas.

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Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.

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