El espectáculo de Iguazú.
"¿Y de donde sos?" ,"gaxeeega", le contesto,"ah, si, xa sabia por tu acento, pero ¿gaxega de donde?" "gaxega de Galicia",me rio, "si, pero de donde? de Madrid, de Asturias, del sur..."
. Vaya, sin ánimo de ofender, seguro que alguno de los catalanes que he conocido en las ultimas semanas, estarían encantados con el comentario, aunque tengo que admitir que a mi me dejó algo perpleja.
Esta mañana he regresado a Buenos Aires después de unos días por la provincia de Misiones. Dicen que la reducción de San ignacio Miní es una de las que mejor se conservan. Impone lo que era la antigua iglesia en el centro de la plaza, mas que iglesia, catedral, con el sello jesuita en uno de los frontones y rodeada de las viviendas y los talleres donde guaraníes y misioneros hacían vida. Las ruinas en si no llaman especialmente la atención si no se entiende la organizacion que albergaban. Los indígenas aceptaban formar parte de la reducción porque ésta les protegía de los mercaderes de esclavos portugueses que venían de Brasil y, a cambio, "se dejaban cristianizar". Pero los jesuítas también supieron como hacerlo: les inculcaron la religión católica a través del arte y respetando sus costumbres e, incluso, a sus caciques. Pero en 1767, las suspicacias de la Corona hacia la Compañía de Jesús culminaron con la expulsión de los jesuítas de todos sus dominios, incluídos los de Ultramar, y a partir de 1768 las misiones empezaron a decaer debido a las durísimas condiciones impuestas a partir de ese momento.A pesar de que los jesuítas también encontraron resistencia entre algunas tribus de guaraníes, este es un buen ejemplo de que como con inteligencia se ganan muchas batallas.
Un autobús me deja cinco horas después en la puerta del Hostel Inn en Iguazú. Mas que un hostel, a mi me parece un resort de los del caribe. El clima tropical ayuda a imaginarselo facilmente. Y yo me he dejado el bikini en Buenos Aires! Comparto habitación con Claire y Laura de Londres y con una señora de Fiyi muy gorda que no para de roncar. Por la mañana es ella la unica que se levanta como una rosa. Que humor mas envidiable...! A las ocho en punto nos recoge el transfer para ir a las cataratas. Perdón, LAS CATARATAS. Yo no se como serán las del Niágara, pero no creo que estas tengan nada que envidiar. Nada, nada... El recorrido por el parque es bonito, resulta curioso ver como se han adaptado algunas especies a la presencia humana. Los coatíes se cruzan con los turistas por las pasarelas como uno mas, ante la mirada divertida de unos y el pánico de otros. Solo les falta saludar. Algunas atracciones animan a la gente y sacan risas: una lancha rápida te acerca a la base de una de las cataratas. Que digo te acercan, te meten debajo!. "La ducha" cuesta cincuenta pesos, la mas cara que me he dado en toda mi vida. Pero el auténtico espectáculo se aparece ante nuestros ojos despues de una paseo de 1500 metros por las pasarelas sobre el rio. Desde La Garganta del Diablo, la visión es monumental: el torrente de agua (de lejos no me podía ni imaginar algo así) hace que los que vamos llegando al mirador nosllevemos las manos a la cabeza de incredulidad. Y así, con las manos en el cogote, me quede durante unos minutos, porque no concebía lo que tenía ante mi. Un torrente de agua blanca y verde en movimiento estrepitoso, desapareciendo en una "nada" tambien blanca, una especie de nube sobre la que revoloteaban los pajaros....Por un momento todo se convirtio en una especie de caleidoscopio,se volvió borroso y me maree. Tuve que apartar la vista y mirar hacia otro lado. Y allí me quede, cerca de cuarenta y cinco minutos hasta que empezó a dolerme la cabeza. Dicen que es normal por la cantidad de iones negativos que se desprenden por la fuerza del agua, los mismos que ponen a la gente mas contenta y mejoran el humor. Aunque yo creo que más que por los iones negativos, es por el espectáculo maravilloso que ya no se borrara de nuestra mente. Tan cerca, solo a unos metros, pero tan lejos, tan inalcanzable.
Los días en Buenos Aires anteriores a la excursión a Misiones fueron tranquilos, buena falta me hacía. Pero esta ciudad está llena de vida y tiene mucho por descubrir. La música del tango y del acento porteño lo embarga todo y aunque el tiempo no esta acompañando demasiado, es agradable pasear por ella. A mi, no se porqué, me recuerda mucho a Madrid. Eso, en parte, me gusta y me agobia. Extraña sensación...
Simon dijo
!Que bonito escribes!. y casi se te siente el acento argentino desde aquí.
11 Octubre 2007 | 08:51 AM