Lluvia
Lluvia en mi alma y lluvia en mi cuerpo. Lluvia en el adentro y en el afuera. Y no es una metáfora. Me gusta la lluvia, y no deja de caer agua del cielo desde hace varios días aquí, en mi ciudad. Esta lluvia era esperada. La que no lo era tanto era la que me invadió por dentro ayer, en forma de profunda tristeza. Y el caso es que todavía no he conseguido averiguar la causa de esta pena. Supongo que, como dice una buena amiga que me escribe mucho y bien aquí al blog, llevaba puesta una coraza que escondía un sentimiento que yo no había detectado.
Ayer tuve una sesión de antigimnasia. Es un método de estiramientos, de recolocación postural, de relajación... que va trabajando con todos y cada uno de los músculos del cuerpo. Bueno, pues ayer tocaba trabajar con el diafragma, el músculo de las emociones. Imagino que al respirar tanto y desbloquearlo, fue cuando me llegó este torrente de emociones inesperadas, y lo que apareció fue la tristeza, mi antigua compañera de viaje. Hacía muchísimo que no la sentía tanto, no está mal hacerlo de vez en cuando, creo que es positivo, ayuda a saber que una está viva y siente cosas, pero me preocupó.
Hoy sigue lloviendo sobre mi ciudad, pero mi corazón ya se siente un poco más confortado, a lo mejor es una señal de que el agua pronto dejará de caer.

Marta dijo
Me ha gustado eso que has dicho del diafragma...
A mí esta lluvia me está dejando sin fuerzas. Deseaba profundamente que lloviera como lo está haciendo, que falta le hacía al monte sediento. Pero estos días plomizos empeoran mi energía y mi humor... Así que mucho ánimo y a tirar pa´lante, que yo también lo estoy haciendo.
Un besote!
8 Noviembre 2006 | 09:44 AM