Casi necesito un mapa para encontrar el camino al blog, cuánto tiempo sin escribir nada. No diré eso de los amigos no escriben y entonces yo tampoco porque no es justo ni cierto. Aún quedan algunos irreductibles, a pesar del desastre de la Coctelera. Rutina, estrés, trabajo... Más rutina, más estrés, más trabajo... Un ritmo de vida repetitivo...
Sobra decir que casi no hay un alma en la ciudad, que el calor es insoportable y la hora de la siesta tan aburrida que lo mejor que se puede hacer, si has tenido la suerte de no ver el telediario, es intentar dormir. Compruebo que algunas de estas tardes se parecen bastante a las de otros veranos de hace muucho tiempo. Espero a que baje el sol ...
Más o menos así estoy las últimas semanas, mi lentitud sólo es superada por el ordenador (20 minutos de pantalla a cuadritos, problemas de conexión, la Coctelera que está hecha un desastre...). Le echaría la culpa a la primavera (astenia?) pero seguramente no tenga nada que ver; parece que esta desgana es consecuencia del estrés que me ha aco...
LAS PROFECÍAS MAYAS
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