Primera parte del audiolibro de Así mueren los Payasos. Número de registro 03/2005/888
Unos golpecitos en una de las ventanas del despacho nos sobresaltaron. Allí estaba Benito, de pie en el poyete, con sus sempiternos calsetines blancos, señalando de modo repetitivo la cerradura de la ventana. Abrimos ésta y Benito entró dando un salto. Le advierto, Warren, que está cometiendo una tontería. Tiene una última oportunidad. ...
CAPÍTULO XXIV ¡JO, QUE VELADA! Mi primera decisión fue esperar hasta el final de aquella noche para empezar a preguntarme cómo podía ser posible que una anciana dirigiese mi vida de aquella forma. Ya que debía llevar a cenar a Mabel Lozano, intentaría hacer la velada lo más llevadera posible. Terminé de anudarme la corbata y volví al salón...
CAPÍTULO XXIII CONTRA EL IMPERIO DEL MAL Mientras se anunciaba la inminente llegada a Peinador, repasé por última vez las instrucciones de Lucendo. En primer lugar debía ponerme en contacto con Isauro Delfín. Era quien conocía mejor a Orerot-Námira, y quien podría darme la clave para destruirle. Para ello me entregó un objeto que me permiti...
Salvo por la gorrita de Só Pra Contrariar que reposaba sobre el féretro del alcalde, el resto de la ceremonia fue bastante emotiva. Ciento treinta y cuatro plañideras traídas expresamente de pueblo boliviano de Saucecachete acompañaron a la comitiva por las calles de la ciudad. Tan sólo el entierro de la sardina de mil novecientos setenta y seis...
CAPITULO XXI PORT VALE, ENGLAND Una voz metálica anunció la llegada a Port Vale. No estaba seguro de haber entendido correctamente aquel aviso en ingles y me disponía a preguntar a alguno de los otros ocupantes del tren cuando por la ventanilla vi el cartel de la estación. Maleta en mano me disponía a aclarar aquel misterio que me había ...
La señora Tao entró en la cocina. Antes de hablar me miró durante unos segundos con su mirada censora. Finalmente, con un agrio gesto de disgusto, me increpó: Esa chica es occidental, Mao. ¿Se puede saber en qué estabas pensando? Pero señora Tao… ¡No me interrumpas! Con lo que me estoy esforzando para lograr que conozcas a Ma...
El primero de los hombres que se encontraba en la reunión era el empresario Iván Ojuena. Ojuena era un hombre de unos cincuenta años. Algunas canas y cara de lirón en cuerpo de sabandija. Se decía de él que en el hormigón con que cimentaba sus edificios había tantos huesos de indigente como cal. Allí estaba también el responsable de la segurida...
CAPÍTULO XVIII LA VIDA PRIVADA DE MAURICIO TANG Un pequeño tsunami de barro cayó sobre mis zapatos mientras el Alfa 33 de la atractiva mujer del abrigo marrón se marchaba ágilmente y doblaba la esquina para perderse en dirección a Coia. Volví al bar con la cabeza baja, recordando la triste historia del endemoniado Gilbert. Una pelota ...
Salimos del almacén y nos dirigimos a El Cultivo, una magnifica cafetería en la que nos habíamos fijado para el primer plan de remodelación del Pekín. Dana me comentó que durante estos meses había estado viajando por el norte de la península y que este fue un viaje extraño, de encuentros imprevistos, y profundamente revelador. EL PUEBLO FAN...
Cuando, veinte minutos después, aquella fantástica mujer se disponía a abandonar el local no pude evitar el impulso de dirigirme a ella, de ser directo, atrevido. Lo hice, y sobre la marcha me arrepentí de aquel movimiento. Pensé que algo debía decirle inmediatamente para evitar parecer un patán. Vu…vueeeelva cuando quieeera. Est...
Instalado en las cercanías de la Plaza de América, Compra Mágica era un estudiado proyecto que aunaba todas las necesidades del perfecto cliente de supermercado. Loureiro, deseoso de librarse de nosotros, había accedido a facilitarnos una gran superficie en la que instalarnos, en concreto lo que hasta aquel momento había sido el Instituto de Ens...
Efectivamente, se trataba de una larga historia. Una historia de casi dos horas en las que me habló de un payaso fascista que quería dominar la mente de los niños para así hacerse merecedor de ocupar un puesto en la lista de Loureiro para las elecciones, y de cómo había acabado con éste. También había dicho algo sobre unas mujeres realmente inte...
Pregunté a un hombre que se sentaba a mi lado quién era aquel fulano tan obscuro que acompañaba al alcalde. ¿No lo sabe? – Inquirió sorprendido mi vecino. – Es Torgue Doré, el teniente de alcalde. ¿Torgue Doré? Es la primera vez que oigo hablar de él. No le recuerdo en ninguna de las listas que se presentaron en las elecciones. ...
CAPÍTULO XII LAS TRIBULACIONES DE UN CHINO EN VIGO Fíense de mí si les digo que soy un chino bajito, de abundante pelo lacio, débil bigotito y cara de eterna somnolencia. Mi nombre es Mauricio Tang. Semejante oprobio tiene su explicación: yo era uno de aquello huerfanitos chinos que la gente apadrinaba en los años cincuenta y sesenta. En m...
RECUERDOS DE ORO: "TRAS LA PISTA" POR WARREN PI
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