Hazte algo!
Una enorme crisis de fe asola nuestro mundo, y no creo que sea arriesgado afirmar que nos encontramos en el siglo del descreimiento. Ya nadie cree en el amor, ni en los políticos, ni en los profesores, ni en sus padres, ni en su novia... Nos han enseñado que la independencia es el bien más preciado que podemos tener, y que si crees en algo, terminarás dependiendo de ello y perderás tu libertad.
Al que más daño hace toda esta situación es al buen Dios, que ve desolado cómo cada día menos gente cree en Él. El pobre ya no sabe qué hacer: las religiones que inventaron los hombres para acercarse a Él cada día tienen menos predicamento.
Si dices que eres católico, tus amistades te mirarán como si fueses un pobre miembro de una entidad carca, cutre, ladrona y guardiana de una moral infumable.
Si eres musulmán, tus amigos modernos se solidarizarán contigo (como si te hiciese falta). Los otros te preguntarán por tu postura ante la guerra de Irak, Bin Laden, el ramadán, las Cruzadas, la guerra santa y el burka.
Si eres judío, todos te harán chistes de joyeros y tacaños y te preguntarán por ese gracioso birrete que os ponéis. Si son unos freaks te preguntarán por la Torá, los 72 nombres de Dios, el código secreto y las Sefirot. Los más graciosetes te acusarán de haber provocado todas las guerras de la Historia y se irán a por un poli...
Pero todos, TODOS, aunque sólo sea durante una millonésima de segundo, pensarán en tu pene.
Si en cambio dices que no crees en Dios, sino en el rollo zen, el budismo y todo eso, primero pensarán que eres un gafapasta que te va el “rollito” y sólo comes verduras y oyes discos de cantos de ballenas.
Luego, si ven que no eres un imbécil sino que de verdad ese rollo te hace bien, te respetarán un poco más... pero nunca dejarás de ser “el raro”.
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo ayudar a Dios?
Pues está clarísimo: con religiones que MOLAN, que son originales y que tienen un par de huevos. Y para que os sea más fácil convertiros, todas tienen su base en el catolicismo, que es la religión (mayoritaria y despreciable, claro) con la que nos hemos criado casi todos.
Los Creacionistas!
El otro día, frente al Oso y el Madroño, un tío predicaba subido en un cajón que nos habíamos apartado del camino recto, que Dios y que tal. Luego unos tipos me dieron un folleto y descubrí que eran creacionistas. Con lo que me gustan a mí los creacionistas!
Los creacionistas leen la Biblia literalmente. Para ellos, el universo se creó hace 6.000 años, y en 6 días. Creen en el Diluvio y en que sólo se salvó Noe y su familia y los animales que pudieron meter en el Arca.
Y, por supuesto, que la teoría de la evolución es una patraña, que el mundo y los seres vivos fueron creados como son hoy, y que los fósiles son una treta del Diablo para engañarnos.
A mí me caen muy bien. Su mensaje se hizo popular en gran parte gracias a Jack T. Chick, un tío que todavía sigue haciendo tebeos sobre la doctrina creacionista, y que reparte leña a todo el mundo: católicos, protestantes, homosexuales, científicos...
Aquí tenéis su web, donde podréis leer sus tratados.
Son la bomba, no te cansas.
Los Testigos de Jehová!
Estos señores tan educados llaman a nuestra puerta con relativa frecuencia, casi tanta como la nada entrañable Señora Patro. Yo prefiero a los Testigos, porque nos dejan revistas muy interesantes como ¡Despertad! y La Atalaya, y el ya clásico tebeo ¡Disfrute para siempre de su vida en la tierra! (¿a que parece un folleto para alienígenas?).
Fundados hace unos cien años, sus creencias no se diferencian demasiado de los católicos. La verdad es que son muy majos y educados y al menos me parecen mucho más consecuentes con sus creencias que los católicos. Y además me regalan revistas que te hablan del Temor de Dios, transfusiones de sangre, cilicios y cosas igual de chulas.
Los Mormones!
Su historia es demencial, tanto como su verdadero nombre: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
En 1820 Joseph Smith recibió la visita del mismísimo Dios acompañado de Jesucristo, quienes le advirtieron que no debía unirse a ninguna iglesia existente, pues todas eran falsas, y que él sería el encargado de traer la verdadera fe.
Tres años después se le apareció un ángel que se llamaba Moroni (¿un ángel italiano?) y le dio unas planchas de oro donde se contaba LA VERDADERA HISTORIA DE LOS ANTIGUOS HEBREOS EN AMÉRICA. ¡Y estaba escrita en un dialecto egipcio!
Smith tradujo este relato gracias a unos anteojos mágicos, o algo así, llamados Urim y Tummin. No se fue a Rivendel ni le acompañaron graciosos enanitos, pero casi.
En 1830 publicó su traducción bajo el nombre de “Libro de Mormón”, que cuenta la historia de las tres tribus que Dios mismo guió desde Oriente: una llegó desde la torre de Babel, y las otras dos desde Jerusalén. Hubo una lucha entre creyentes y no creyentes, y ganaron los degenerados no creyentes, que son los antecesores de los indios americanos. Jesucristo visitó América después de la crucifixión y los llevó a todos por el recto camino.
Con dos cojones.
Mirad cómo el bueno de Jack T. Chick los pone a caldo aquí.
Y los Cátaros. ¿Ya no hay?
Bueno, si hay que quedarse con unos, yo me quedaría con los Cátaros, pero por lo visto ya no quedan.
Los cátaros se fundamentan en el gnosticismo, que existe casi desde el cristianismo. Su doctrina bebe más de Platón que de Aristóteles (que es en quien se fundamenta al cristianismo) y los evangelios gnósticos dicen cosas superchulas (y son de la misma época que los de toda la vida).
Los cátaros separan materia (impura) de espíritu (puro). El mundo material, el mal, las guerras, las iglesias mundanas y papas eran obra de la mano de Satanás, ya que Dios es el amor y bondad perfectos y no puede hacer ningún mal.
Y de siempre han dicho que Judas está guay, y era parte fundamental del Plan Divino (porque sin su traición no hubiese ocurrido nada). Vamos, que no hay para tanto con lo del Evangelio de Judas que tanto revuelo armó: sólo es un texto gnóstico que confirma esa creencia.
Finalmente, y debido al alto contraste de sus creencias y su forma de vida con la de la opulenta Iglesia Católica, el catarismo fue considerado herejía y prácticamente erradicado en la Primera Cruzada.
Pero vamos, que los cátaros son unos cachondos y me encantan, y además siempre están presentes en la obra de Chester Brown. Ojalá queden unos cuantos supervivientes cátaros escondidos en el Amazonas, por ejemplo, entre laboratorio nazi y laboratorio nazi.
Y eso es todo. Haceros algo, por favor, que le daréis sentido a vuestras vidas, no como ahora, que estáis ahí como atontaos, amargaos, que no sabéis qué hacer y se os junta la noche con el día y ya no sabéis en qué día vivís.


Juanjo dijo
Muy divertido.
Me he leído mucho leyéndolo.
He de recordar que, según creo, el Catolicismo sí tiene bastante herencia de Platón. Sobre todo del Neoplatonismo.
Otra religión molona que se te ha olvidado mencionar son los "Jedi".
Según oí en alguna parte, unos locos Australianos consiguieron reunir suficientes votos en los censos como para dejar constancia de que la religión mayoritaria en Australia eran los "Jedi" *;P
En fin... me remito al título de aquel disco que hizo Nacho Cano: "Un mundo separado por el mismo Dios".
P.S: ¿no hay ninguna religión que adore a Winona Ryder? Es drogadicta, bisexual, cleptómana, medio hippy, escorpio... ¿qué más cualidades se le pueden exigir a un dios?
10 Noviembre 2006 | 02:00 AM