"¿Qué responsabilidad la de ser un chico Almodóvar, ¿no?
El viernes pasado, el día que presentamos el rodaje a la prensa creí que me daba un ataque. Pero, en realidad, trabajar con Almodóvar es todo un placer. Es algo nuevo. Tiene un modo de dirigir muy diferente.
¿Qué tiene de peculiar?
No sé, no lo podría explicar. Se parece mucho a cumplir un sueño. Hasta que no te pasa no se entiende. La diferencia está clara. En la presentación de Los abrazos rotos había 200 periodistas mientras que en la de Tuya siempre había cuatro gatos. Con él todo es a lo grande y creo que he encontrado mi sitio en el mundo.
Entonces, el listón está muy alto a partir de ahora.
De momento, prefiero prescindir de esa parte. Si pienso en eso, me pego un tiro.
¿Qué le pasa por la cabeza a un actor joven cuando recibe una llamada de Almodóvar?
Uf. Estaba en Argentina cuando se pusieron en contacto conmigo y, la verdad, no me lo tomé en serio. Estaba mal de pasta y me venía fatal venir a España a hacer la prueba. Entonces, mi pareja me dijo que no fuera tonto y que viniera. Las pruebas se retrasaron y lo pasé tan mal que acabé odiando a Pedro. Pero, al final, me llamaron.
Su personaje en Los abrazos rotos tiene referencias al hijo de Ernest Hemingway y a Arthur Miller. Es muy complejo.
Sí, vive castrado por el padre y está enamorado de otro personaje de la película, que no puedo desvelar. Tras la muerte de su padre, se construye como persona. Aunque tiene mucho rencor y alberga un secreto muy gordo." | El Periódico de Cataluña.




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