DOS MUJERES (FINAL)
Y el dolor... el dolor desmesurado de la soledad infinita.
Se moría. Dentro de ese cuerpo tan propio como ajeno, se moría.
Una pesadez insoportable se apropiaba de sus miembros. La sangre ya no era sangre, sino un fluido viscoso, arenoso, que llevaba consigo rastros de sus órganos.
Agónica, acercó sus manos temblorosas a la herida que no sangraba, a la abertura imperceptible de ese sexo infantil.
El contacto con su cuerpo, con ese otro cuerpo, la estremeció. Y cuando pensaba que la muerte ya la había tomado entera, el dolor comenzó a disminuir.
Tocando ese sexo tibio supo que jamás había sido penetrado, que nadie había llegado a él, que se desconocía su existencia.
Una calma nueva tomaba el sitio del dolor, equilibrando cada célula. Sí, esa inexplorada región tenía un poder extraño, arcano. Un poder que la inmunizaba contra la sordidez de la experiencia.
Nadie había logrado llegar a ella, a esa otra mujer. Nadie había siquiera intuido su misterio subacuático. Nunca nadie la había penetrado.
Entonces se reconoció, en ella y en la otra mujer; y en ese cuerpo único habitado por las dos, se vio integrada, restituida.
Ya no existía el dolor. Y aún cuando las cicatrices seguían visibles y la palidez era extrema, sintió que volvía a su vida.
Un calor brusco la sacudió.
Y luego el peso, la humedad, la piel. Y dentro de ella la piel del hombre.
Abrió los ojos. Todo igual. El mismo hombre, la misma luz atravesando las cortinas. Todo igual, pero distinto. Se vio desnuda, y por primera vez no se sintió vulnerable. Y mientras el hombre la abría y la cerraba, ella sabía que su secreto permanecía insondable, que sus perversiones y deseos más intensos seguían desconocidos.
Y se sintió libre, tan libre que ya nada dolía.
Tan bien que no le hubiese importado morir en ese instante.

Martha Humphrey dijo
Hola,Siana:
Sabes? Me gusta mucho tu manera de escribir.Relatas las cosas claramente,y en cada relato haces que tus lectores se transporten al mundo que describes.
Gracias por seguir compartiendo con todos nosotros.
Feliz fin de semana.
Sinceramente...
Martha.
5 Noviembre 2006 | 12:46 AM