Tenía 9 años y el coraje infinito que sólo da la falta de vivencias en la vida. Es por eso que, haciendo caso omiso a los rumores que había mamado desde mi nacimiento relacionados con “la pieza” , estuve varios días agazapada estudiando todos los movimientos de la casa para poder descifrar quién tenía la llave de entrada a la misma y dónde e...