Hacía frío en la ciudad aquella noche de marzo. La luz de las farolas parecía más pálida y azul que de costumbre, y las sombras reptaban ateridas por las aceras y el asfalto, y parecía que buscaban refugio en los tragaluces de los sótanos, las escaleras del suburbano y los párquines humeantes. Los peatones se fundían con ellas y se escurrían en...
Descendía por la acera izquierda de la Vía Layetana bebiendo el paisaje urbano que salía a su encuentro. Como en un teatro los peatones representaban su papel con veloz indiferencia. El ejecutivo ajetreado, la señora del carrito, la portera de la escoba, el mendigo y su perrito que movía la cola, el corro de quinceañeras a la puerta del cine, la...
Puesto que nadie puede obligarme a plática que no se me antoje, ni constreñir mi locuacidad si no lo resuelve el menda, -que para decidirse, he de confesarlo, hace en cada momento lo que por donde no suena le apetece-, digo que, de esta manera, me suelto la melena y con la pluma en ristre -no la de un pájaro de los de la Habana, se entiende por ...
Abismo es una palabra muy fina, parece que quien la dice es profundo y ha recibido educación de señorito. Por ejemplo, en lugar de decir "esto se va al carajo", va el fino y suelta "estamos ante el abismo". A mí, lo fino me parece muy bien. Y, como hoy me siento fino, me dedicaré a soltar la palabra abismo a la que pueda. La panadería hu...
La niebla una vez más. Este año de lluvias empieza a ponerme nerviosa. Y eso que siempre me han gustado niebla y lluvias, tan nostálgicas ellas, tan románticas. Seré una bruja, cierto; pero lo romántico me tira y cuando me subo a la escoba para volar y echar mal de ojo a alguna vecina chismosa o al avaro del tendero, no puedo evitar detenerme, ...
La última palabra. La cucharilla hendía el cóncavo filo en el poso frío del café con leche de la noche anterior. Alrededor del vaso -tomaba el café con leche en vaso, nunca en taza- la superficie de la mesa asomaba por donde podía entre los numerosos objetos que la cubrían casi por completo. Hojas de papel emborronadas, tachadas, con anotaci...
De la muerte te puedo hablar porque sería comer con las nubes o cantar con las adelfas. Pero, si me voy contigo, me dirás que mejor nos callamos y vámonos a la cama que nada mejor que follar para olvidarse de la Parca. No me digas, no, que no quieres hablar de la muerte conmigo, la cama la dejaremos para luego; ahora salgamos de paseo, los negro...
Cape Cod.., ( nuevo relato.., ya os iré contando..,)
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