Puesto en solfa todo el orden de cosas se imagina uno lo más cercano a una bocanada de libertad. Sin embargo, en ese estado momentáneo, pasajero, el fin está, como la misma percepción, decidido, palpable, y es la espera la que ocupa tiempo y espacio. Teniendo el futuro su misma realización en el presente, pues eso es la espera, se puede jugar a ...
Abstraído ante su café, la holgura de la ropa le molestaba y le sobraba el azúcar. Los dedos le dolían, se había mordido hasta la raíz de la uña. Al lado el maletín, delante la espera. Las comisiones habían devorado el compañerismo y le daban igual las pólizas, los impresos, las ofertas, los productos. El irritado vocerío aun permanecía en su ca...
Esta ciudad es un villorrio con resaca. En treinta años la calle mayor se ha convertido en unas suntuosas galerías al aire libre. Por ella circula todo tipo de gente entre la que se inmiscuyen los turistas, los de aquí, los de allá, extranjeros todos para todos . En ocasiones se puede pasear por ella, especialmente cuando se ausenta el delirio y...
El hombre sin vida yacía junto al río. Su interior correoso alojaba insectos y larvas; los mordiscos nocturnos se habían llevado las vísceras. Más abajo, en un tramo más calmo, a salvo de la corriente, los excursionistas llenaban las cantimploras. El hombre sin vida se había echado al monte en busca de vida. Se había encumbrado para alejar todo...
Escribo desde mi celda monacal recogiendo mis cenizas mientras en la cocina se reblandecen los garbanzos de mañana. Heredo el legado de todos aquellos que escribían mientras en la cocina los garbanzos yacían sumergidos en proceso de resurrección. Trajino encerrado con aquello que el escriba robó al califa, con el insomne legajo del último día mi...
Soy tan ajeno a todo que me doy miedo, podría subirme a un tren, a un avión, con un cinturón de explosivos y no me lo impediría control alguno, y menos aún algún tipo de escrúpulo o legislación vigente. La renuncia acaba allí donde empiezan las explosiones. Nada me atemorizaría, tampoco esperaría llegar a ningún tipo de cielo, incluso preferiría...
Cada vez me cuesta menos desprenderme de todo. Camino y me olvido de mi cuerpo, dejo atrás mi pesado vínculo con la vida y me dedico a emerger en algo nuevo. El desprendimiento no cesa ahí. Me deshago de la conciencia, el último lastre que me liga al mundo. No trasciendo, no siento tipo alguno de desplazamiento, no siento levedad ni paz ni confl...